miércoles, 8 de octubre de 2008

La ex prisión

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Ayer no lo vi a Bob en todo el día. Ok, lo vi arriba del colectivo, pero pasó rápido y yo iba a pie, por lo que no lo cuento como encuentro. Además estaba sin monedas. Bob siempre tiene monedas. Consigue de a diez y sin pagar sobreprecio por ellas. A veces Bob me sorprende.

Este mediodía compartimos unos mates. Me contó que la ex prisión cambia de cara por las mañanas. Que se sorprendió por la cantidad de dientes y piernas con las que se cruzó. "Lindas piernas", acotó. Comparó la ex prisión con los estados de la luna; menguante, creciente, llena y nueva. A esa altura del diálogo me perdí, nunca supe leer la luna.

"Esta mañana vi un flequillo que conocía de algún lado", dijo Bob. El tema de la luna y la ex prisión lo había aburrido. "Flaco el flequillo. Flaco y largo. Flaco, largo y vistoso. Al menos atrajo mis ojos. Fue raro, el flequillo estiró dos brazos y sostuvo mi mirada hasta que me senté. Lo que más bronca me dio fue no haberlo reconocido, estoy seguro de haberlo visto antes". Ya no quedaba más agua en el termo, por lo que dije que nos vayáramos ya, que estaba fresco. Bob no respondió, solo miraba las cúpulas que rodean la ex prisión. Supe que estaba pensando en Pandas y que difícil iba a ser sacarlo del trance, por lo que me fui solo.

1 comentario:

Unknown dijo...

esto está bueníiiisimo. El surrealismo de tus textos me llena el alma de círculos de colores...y sabemos lo que me gustan los círculos de colores, no???????????