viernes, 3 de octubre de 2008

H. u Olli. ¿H. y Olli?.

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Viernes. Bob madrugó. Debía ordenar las letras impresas en el papel. Debía ordenarlas en su cabeza. Ordenarlas y grabarlas para desgrabarlas en tres días. Dedicó 40 o 50 minutos a la tarea. Obviamente no terminó con su objetivo. "Maldito Simón" pensaba, sabiendo que por maldecirlo el problema del grabado y desgrabado no se iba a solucionar.

Rellenó el día perdiendo el tiempo frente a la placa transparente que colgó en el cuarto del fondo. Estúpida placa transparente.

No recibió el mensaje de H. H. es un nuevo personaje dentro del mundo de Bob. Bob dice haber visto a H. unas tres o cuatro veces en su vida, pero en privado me confesó que solo la vio una vez y de eso hace bastante.

H. va y viene, pero no le avisa cuando viene. Bob la espera. Bob se está cansando y en parte por eso es que está considerando la posibilidad ("la posibilidad es bastante remota" me dijo por teléfono el lunes) de que Olli entre en su vida.

- No voy a quedarme pendiente de H., ¿me entendés?
- Perfectamente Bob, y me parece bien.
- Pero con Olli no va a pasar nada muy concreto. No quiero que pase nada muy concreto. Ahora con H. la cosa cambia. Pero H. va y viene. H. no me avisa cuando viene. H. me está cansando un poco.
- ¿Y por qué seguir con H. entonces?
- La vez que vi a H. fue suficiente para saber que ahí había que poner fichas. H. vale la pena.

Bob se sumergió en violines y voces que lo peinaban. Por la ventana entraba olor a vecina.

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