lunes, 6 de octubre de 2008

Colores

.
Todavía estaba comiendo chocolate cuando sonó el timbre de casa. Abrí la puerta sin preguntar quien era y entró Bob. Entró casi corriendo con sus ojos gigantes como siempre, la sonrisa semi-perfecta y unos kilos menos.

- ¿Qué hay Bob?
- ¿Qué tal Bob? me tendrías que haber preguntado.
- ¿Qué tal Bob?
- The bombs?, they are in the house
- ¿De que hablás Bob?
- Nada, me acordé de una película.

En ese momento no sabía de que me estaba hablando. Más tarde mientras miraba los cuartos de final de la liga Croata de Badmington me cayó la ficha.

- Hoy estás amarillo, le dije. Bob cambia el color de su piel casi a diario. Como un camaleón. Nunca supe por qué. No creo que lo haga para ocultarse o para mimetizarse con el ambiente como lo haría el reptil. Supongo que es por la humedad.

Bob se miró al espejo y dijo "¡Hey! es cierto". Bob suele gritar "hey", a veces lo usa como sinónimo de "hola". Cree que es un saludo cargado de buenas ondas. Yo comparto la idea, por lo que muchas veces nuestras conversaciones comienzan con un mutuo "hey".

- Que raro, esta mañana estaba azul. En fin. Hoy fue lo del desgrabado.
- ¿Y? ¿Resultó?
- Salió bien, salió bien.

Bob abrió mi heladera y se sirvió un vaso de leche. Me voy, me dijo. Nos vemos cuando nos vemos, me dijo.

Y salió.

Y salió sin decirme nada acerca de H. o de Olli.

1 comentario:

Jules dijo...

esto de bob es interesante, chei. y frases como "olor a vecina" o "tocó caramelos con la guitarra" son de lo más deformes y lindas.